jueves, 1 de agosto de 2013

EL HOMBRE DE NEGRO

                             


UN GRUPO DE JÓVENES REUNIDOS DE NOCHE RECIBEN LA VISITA DE UN SIMPÁTICO AMIGO

Y como siempre, allí estábamos los de siempre, haciendo lo de siempre. Sentados en la oscuridad, alejados de todo aquel que solo quería imponernos algo. Todos hablábamos, reíamos, bebíamos y todas esas cosas que haces con los amigos.
Cuando mejor lo pasábamos, Carol, mi mejor amiga empezó a llorar mientras gritaba que en el fondo en la oscuridad había alguien que vestía de negro y estaba tan pálido (o al menos eso vio) que parecía un muerto. Todos comenzamos a reírnos y le dijimos que dejara de beber. Ella insistió.
Dos de los chicos que estaban con nosotras se ofrecieron a acompañarla hasta el sitio para que se convenciera de que allí no había nada ni nadie. Al final fuimos todos. Llegamos, miramos por todas partes y, como habíamos pensado, no había nada; mejor dicho, nadie.
A Carolina se le pasó el susto. Volvimos a crear el ambiente que teníamos, cuando vi algo: era ese hombre, el de negro. Me entró tal miedo que comencé a gritar. Los chicos pusieron cara de mosqueo y nos empezaron a decir que la broma había estado muy bien pero que paráramos, que se estaba haciendo pesada. Nosotras no dejábamos de decir que aquello no era una broma, que habíamos visto a aquel hombre o lo que fuese.
Después de un rato decidimos quedarnos allí un poco mas, pero esta vez cambiamos los sitios.
Cuando mas a gusto estábamos, uno de los chicos, Juan, le dijo a otro que mirase al fondo. Este se levanto y dijo gritando ¡¡¡¡CORRED!!!!
No tuve tiempo a girarme y mirar, pero se lo que vieron. ¡¡¡SI!!! Se que habíamos bebido, y también se que cuando se bebe se puede llegar a ver cosas que en realidad no están pasando pero en este caso lo vimos cuatro personas. No volvimos a aquel sitio nunca mas.

La Leyenda Del Gato Siamés

                    



Cuenta la leyenda que los gatos siameses eran muy difíciles de obtener y era sólo regalo como un favor especial del Rey de Siam, reino ahora conocido como Tailandia, que mantuvo la raza enteramente dentro de su palacio como el gato real de Siam
.Era considerado un animal sagrado,sus dueños eran de sangre real.
El robo de uno de los Gatos Reales de Siam de la Corte Real era castigado con la muerte.El primer siamés que apareció en Inglaterra fue un obsequio del Rey de Siam a el Cónsul General Británico en Bangkok –Owen Gould- en realidad fue una pareja de siameses y estos fueron exhibidos en Londres, por su hermana, un año después en Palacio de Cristal en 1871 y ellos aparecieron en exposiciones Americanas por el siglo XX .
Entre 1884 y el fin del siglo varios gatos siameses se importaron en este país y fueron registrados. Nacía una raza, show y competencias.
Se cuenta que los gatos siameses solían tomar parte de los funerales de los reyes tailandeses. Se los colocaba dentro de la tumba del monarca y cuando salían por un orificio dejado para tal propósito, se decía que el alma del rey había entrado en el gato como parte de su viaje a la siguiente vida.
El Siamés es, quizás, una de las razas de gatos más conocidas a nivel popular. El color del Siamés original era el clásico “seal point” (color foca): puntos castaños y cuerpo color crema cálido. Con el paso del tiempo, los criadores desarrollaron más colores con sus programas de cría, pero llevó mucho tiempo reconocerlos. Recién en 1931 se aceptó el color blue como una variedad más.
En los 50s y 60s se aceptaron los colores chocolate y lilac point y, aproximadamente a mediados de los 60s, se aceptaron los tabby points y los red points.
El siamés original tenía ojos estrábicos y anillas en la cola.
El estrabismo y los nudos (kinks) en la cola son considerados hoy faltas graves, pero alguna vez fueron tan comunes que se tejieron toda clase de leyendas alrededor de ellos.
Una leyenda cuenta sobre una valiosa copa perdida y dos gatos Siameses encargados de buscarla. Cuando ellos encontraron la copa, un gato se quedó para cuidarla mientras el otro regresó con las buenas noticias. El gato de guardia, una hembra, estaba tan angustiada de poder extraviarla nuevamente que ciñó su cola herméticamente alrededor de ella y la sostuvo tan firme que su cola se retorció permanentemente. Y todo el tiempo en que estuvo esperando el regreso del otro gato, miró fijamente la copa pues temía que ésta desapareciera y sus ojos quedaron bizcos.Otra leyenda cuenta sobre una princesa que, cuando tomaba sus baños, temía que le robasen sus anillos y entonces se los confió a su gato Siamés. Ella puso los anillos en la cola del gato pero, cuando el gato se durmió, los anillos se cayeron. Así que la princesa ató un nudo en la cola del gato para que esto nunca pudiera pasar de nuevo.

La Torre De Hercules

                          



De Gerión o de los Geríones hay varias versiones en la mitología griega y latina. Según se refiere en alguna de ellas, este ser fantástico tendría tres cuerpos y tres cabezas; pero en otros lugares se dice que, efectivamente, eran tres individuos diferentes, llamados Euritión, Ortro y Geríones (Gerión). Hércules o Heracles persiguió durante muchos años a estos seres, o a alguno de ellos, y les dio muerte. Gran parte de la persecución tuvo lugar en las costas occidentales (en Hispania) y fue en estas lejanas tierras donde se produjo el maravilloso acontecimiento que se va a relatar: antiguas crónicas narran que Gerión embaucó a la hermana de Hercules y que la violó, pues de este modo quería burlarse de las acechanzas y hostigamientos del semidiós.
Cuando el poderoso Hércules supo la villanía que había perpetrado Gerión, no lo dudó y lo buscó en todos los lugares, en las playas y en los montes, con la intención de matarlo, pero no pudo dar con él. El infame Gerión ya había abandonado aquellas tierras y, robandole una barca a un pescador, había huido por mar poniendo rumbo al norte. Estaba el traidor contento y ufano, mofándose y riéndose a solas de la tropelía que había cometido, pero quisieron los dioses que aquellas carcajadas llegaran en el viento hasta tierra y desde un monte costero pudo Hércules ver la embarcación en que Gerión huía. No tardó mucho el héroe en encontrar una barquichuela y menos aún se demoró en hacerse a la mar, persiguiendo al embustero violador.
Gerión confiaba en la ventaja que le llevaba y en las velas que inflaba el viento, porque su barco era un tanto mejor que el de Hércules. Así discurrieron varios días, en los que perseguido y perseguidor se retaban desde sus naves y se alzaban el puño, como amenazándose y maldiciéndose. Por entonces bordeaban la antigua Lusitania y el viento los empujaba a las peligrosas costas de Galicia. El viento del sur hizo su oficio, pero favoreció al traidor llevándolo sobre las olas de modo que Hércules lo perdió de vista y creyó frustrado su empeño.
Gerión creyó que su enemigo jamás lo encontraría ya. Confiado en su fortuna y puesto que Hércules ya no se avistaba en toda la línea del horizonte, decidió poner pie en tierra firme. Fue a refugiarse en las escarpadas costas de Galicia, allí donde los vientos y las olas baten con furia contra las rocas. Se fabricó entonces un chozo con los maderos de su embarcación y, agotado por la persecución, se quedó dormido.
Estaba Hércules furioso por haberle perdido el rastro a Gerión y no hacía sino volver su mirada a un lado y a otro, sin hallarlo por parte ninguna. Pasó la noche en vela, aguzando el oído, por si algún sonido delatara la presencia de su presa; pero la noche era oscura como boca de lobo, el viento soplaba con fuerza y las nubes oscurecían el cielo: lo había perdido. Ya estaba Hércules mesándose los cabellos, desesperado ante este revés de la fortuna cuando el sol comenzó a brillar en el cielo, iluminando las verdes costas de Galicia y, del mismo modo que los dioses le volvieron la espalda durante la noche, ahora lo favorecían con sus designios: en la costa pudo ver una cabaña de pescadores en la que descansar y aplacar su ira.
Cuando entró en la pobre choza un rayo de venganza iluminó su rostro: allí estaba Gerión, durmiendo plácidamente y ajeno a la cruel muerte que le esperaba. Sin embargo, no quiso Hércules actuar como un traidor y agitando el hombro de su enemigo, le despertó.
-¡Levántate, infame! ¡Que los dioses me sean propicios y pueda derramar tu sangre!
Tres días con sus noches duró la fiera pelea en la que Gerión no cedía y Hércules no cejaba. Pero la fuerza sobrehumana de Hércules al fin se impuso, y de un golpe mortal derribó a su enemigo por tierra: con un violento y certero tajo de su espada separó la cabeza del cuerpo de Gerión y éste fue a rendir cuentas a los dioses del cielo.
Hércules derribó las armas de su enemigo, pasó sobre ellas y las enterró. Excavó una fosa en la tierra y arrojó allí la cabeza de Gerión, cubriéndola después con piedras; pero el cuerpo lo arrojó al mar, para que fuera pasto de los peces y de las alimañas marinas. Sobre la calavera de Gerión fue amontonando rocas, unas sobre otras, hasta que el túmulo se elevó veinte pies y se convirtió en una torre, llamada en la antigüedad la Torre de Hércules. Ordenó entonces que se levantara allí una ciudad y que los pobladores de aquellos campos, que andaban entonces dispersos, vinieran y habitaran en las casas conforme se hacía en Grecia, su patria. De todas las mujeres que llegaron, una fue por su hermosura y condición la que más agradó al héroe: la joven se llamaba Coruña y Hércules mandó que, de allí en adelante, la ciudad llevara el nombre de aquella muchacha.
Otras muchas cosas buenas hizo Hércules en aquellas lejanas tierras; entre ellas, ordenó que un fuego perpetuo coronara la torre que llevaba su nombre y que la luz de las llamas no se apagara ni de noche ni de día, para que los pescadores pudieran conocer la distancia que les separaba de la costa y para que todos recordaran la muerte de Gerión, el infame.
Los pobladores recordaron esta leyenda y estamparon en el escudo de la ciudad la figura de la torre, una calavera (la de Gerión) y dos tibias cruzadas. Las seis conchas que también figuran en el blasón de La Coruña se deben a la preminencia de la sede arzobispal de Santiago de Compostela, porque las conchas son el principal símbolo del apóstol.
Los peligrosos acantilados y escollos donde, según la leyenda, se desarrollaron estos acontecimientos reciben el nombre de Costa de la Muerte, no porque recuerden el episodio de Hércules y Gerión sino por­que, desgraciadamente, muchos marineros han perecido en sus aguas. Se dice también que las misteriosas luces de la torre de Hércules atraen a los marineros, cuyas embarcaciones se destrozan en las afiladas aristas de las rocas y que allí las sirenas, los demonios y las brujas devoran los cuerpos de los infortunados pescadores...

miércoles, 31 de julio de 2013

La Niña Del Barco Fantasma

                          



La historia cuenta que por a mediados de 1950 zarpó de Italia uno de los barcos más grandes y lujosos de la época, casi toda la aristocracia de Europa viajaba en ese majestuoso barco.
Parejas adineradas bailaban las piezas de la época y comían deliciosos manjares puestos en el banquete para ellos; todos estaban en compañía excepto una niña de aproximadamente 10 años que viajaba sola para encontrarse con sus familiares.
Se dice que en este barco se llevaba una gran fortuna: baules llenos de lingotes de oro (que son los bloques de oro que se guardan en los grandes bancos), pero a raiz de la llegada de esa fortuna ocurrió la desgracia por la que se conoce a ese barco.
Dos días después de que zarpó, todos los que viajaban en el barco desaparecieron y los radares que seguían al barco señalaban que se había detenido por completo (algo muy raro); muchos exploradores fueron a investigar el hecho pero muchos desaparecían.
Siguiendo con lo que dice la historia (y con fuentes de algunas personas que sí lograron regresar) este barco había rescatado a un sobreviviente de un barco que anteriormente, se había hundido, y con él encontraron baúles que los subieron también al barco; muchos de los tripulantes de este barco se enteraron que lo que había dentro de esos baúles era oro y en su desesperación por ser los únicos en llevarse esa fortuna, decidieron eliminar a todos los que viajaban en el barco. Así fue como poco a poco fueron envenenándolos y matándolos a escondidas.
Nadie nunca supo lo que pasaba hasta que ese dia todos los que estaban bailando y festejando en la cubierta superior fueron cortados por la mitad por una especie de alambre (el que se usa para sujetar las velas en los barcos grandes), el grupo que planeaba quedarse con la fortuna eran los cocineros que sin pensarlo dos veces mataron a todos incluyendo al capitán del barco. 

La pequeña que con el miedo fue a su habitación y se escondió pero la descubrieron y fue también asesinada por ser testigo de todo lo que hicieron; al terminar con todos los viajantes, los cocineros fueron a la bóveda del barco para llevarse el botín pero hubo una sola persona que los mató a todos con una ametralladora... esa persona fue el rescatado del barco hundido... 
La historia cuenta que cuando pasas en un barco por a media noche y te fijas por la ventana puedes ver a la niña en la cubierta superior pidiendo ayuda y un barco totalmente transparente que parece estar festejando... nadie nunca pudo sacar el botín del barco ya que dicen que "el rescatado" mata a todo el que se lo quiera llevar puesto que tiene un pacto con el Diablo para recolectar almas a cambio de su libertad.
Dicen que cuando vas de viaje por mar en el océano atlántico puedes ver el barco y a la niña que aún llama la atención pidiendo ayuda de quien la vea.



sábado, 20 de julio de 2013

Un verdadero pacto con el Diablo




Desde el principio de los tiempos el hombre siempre ha estado dispuesto a negociar con los dioses y los espíritus, incluso con aquellos de naturaleza malvada con el fin de hacer su estancia "terrenal" más llevadera. Pactos y ofrendas para conseguir riqueza, poder, salud, bienestar, sexo o fama. Aunque en la mayoría de los casos la entidad maligna solicita el alma eterna de la persona para conseguirle sus peticiones.
El hombre siempre ha temido lo imprevisible de su vida, el poco control que puede ejercer sobre el futuro y valorado el presente por encima del pasado y el futuro. No es extraño por tanto que desde los inicios de la civilización y con el propósito de tener lo que se desea muchas personas hayan pactado con cualquier tipo de espíritu maligno, aún con el riesgo de una vida eterna cargada de sufrimientos.
Las personas que tradicionalmente trataban de realizar pactos de este tipo solían creer que Dios les había abandonado y no encontraban alicientes en su vida para continuar, normalmente gente de escasos recursos económicos que cansados de su pobreza decidían pactar con el diablo para llevar una vida de riquezas, individuos que amaban a alguien que no les correspondía o con afán de protagonismo y que no podían tolerar el anonimato de su vida y por consiguiente buscaban además de dinero la fama o cualquier otro tipo de pacto que repercutiese de una forma inmediata en la mejora de su vida terrenal.
Si bien los pactos Satánicos no siempre se daban de esta forma, en ocasiones era el mismo Diablo quien conocedor de la vulnerabilidad de una persona se le ofrecía a acabar con esa vida de sufrimiento prometiéndole una de riquezas y sin ningún tipo de limitación. El Diablo solía presentarse de esta forma tentadora a personas especialmente ambiciosas pero de corazón puro, su intención era adueñarse con certeza de un alma que siguiendo una vida normal no tenía un destino eterno aún definido.
Una Eternidad en el Infierno:
El futuro de alguien que pacta con el Diablo no es muy alentador pues conoce con certeza que deberá sufrir eternamente en el Infierno, esto hace pensar: ¿Como alguien a sabiendas de su destino final en el averno puede pactar por tan solo unos años de "felicidad"?

Existen dos posibles razones:
1.- Un grupo de personas pactarían con la intención tras una vida llena de éxitos gracias a los beneficios de vender su alma, romper el pacto y traicionar al Diablo tratando de volver a la luz. Así mismo en libros como el Gran Grimorio se habla de poder obtener los beneficios de los ángeles caídos o demonios siempre bajo la protección de espíritus del bien (ángeles y arcángeles) mediante la amenaza a demonios de enviarles a dichas entidades a que les atormenten. Sin embargo, no resultaría fácil engañar a Lucifer, al fin y al cabo, se trata del Ángel más perfecto de la creación y probablemente sea el quien acabaría ajustando el pacto a sus intereses..
2.- La otra posibilidad es que conocedores del valor que otorga su alma el mismo Diablo, incluso para presentárselos en persona, piensen que este les tiene guardado un puesto de honor en el Infierno.
Vender el Alma al Diablo:
Los rituales para pactar con el Diablo y vender el alma varían mucho dependiendo de las fuentes. Desde luego esta no es la web ni yo la persona adecuada para citar partes de ese ritual ni de sus pasos, en su lugar citaré algunos de los libros que según los entendidos muestran con mayor detalle los pasos del ritual o pacto por el que se vendería el alma al Diablo:
- El Gran Grimorio está considerado como uno de los libros más autorizados en lo concerniente a los pactos diabólicos. Resulta difícil, como ocurre con todos los grimorios, datar la fecha de su redacción, al no haberse localizado ningún manuscrito anterior a la fecha de su impresión, que ocurrió en el siglo XVIII... Atribuido “oficialmente” a Antonio del Rabino, un mago veneciano que afirmaba haber redactado la obra basándose en textos autógrafos del mismísimo rey Salomón (Hijo de David y profeta del Antiguo Testamento), en el Gran Grimorio se especifica con detalle como invocar y pactar con Lucifer Rofocal. Consciente de los riesgos que encerraría el pacto con el diablo, el Gran Grimorio incluye toda una serie de cláusulas llenas de dobles sentidos, triquiñuelas y escapatorias, que permitan burlar al diablo cuando éste se presente para reclamar su parte en el pacto. Al fin y al cabo, toda una eternidad de tormentos inenarrables, a cambio de unos pocos años de beneficios materiales, no son un buen negocio para nadie.

-El Diablo en sus múltiples formas puede presentarse y tentar a aquellas almas que dudan ofreciendo bienes materiales a cambio del alma del que pacta.

LAS SIRENAS 2





Vieron llegar la nave:
como siempre
elevaron sus cánticos pianísimos,
sus murmullos de lluvia y arboleda
que un céfiro brumoso llevaba lentamente
a las sienes morenas de los hombres,
allí, donde se oculta el desconsuelo
y remotos paisajes se atesoran
con el secreto brillo de su azogue…

Vieron pasar la nave:
nadie se conmovió,
nadie se derrumbaba, loco, sobre el agua,
nadie quiso buscar, enajenado,
sus pechos luminosos, sus miradas de jaspe,
sus escamas de fuego y de coral.
(Un hombre entre cadenas,
hermoso como un héroe,
desgarraba con llantos y alaridos
aquel hondo y sereno navegar…)
Vieron como la nave se alejaba
ajena, indiferente,
en calma singladura
hacia islas felices y puertos abundosos,
firme como el destino, libre como el olvido,
desplegadas sus velas al viento y a la sal…

Ausentes, melancólicas,
asoladas de un lívido temor,
dejaron de cantar, envejecieron,
quedaron con los siglos
ignoradas de todos, convertido
en historia dormida su recuerdo.
Y una pobre mañana,
entre un torpe revuelo de peces fugitivos,
dieron se a lo profundo, naufragaron
su pálido esplendor…

Todos los navegantes debieran perdonarlas:
ellas nada querían,
ellas sólo cantaban y cantaban…
Ellas nunca supieron que en sus voces habitaba la muerte.



lunes, 15 de julio de 2013

ULISES Y LAS SIRENAS

                               


Las sirenas son personajes mitológicos cuyo canto embrujador llevaba a los marinos a la
perdición. Sus métodos de seducción variaban de un relato a otro, pero todas ejercían
una atracción sin parangón sobre los navegantes.
El primer testimonio acerca de la aparición de sirenas se remonta a La Odisea de
Hornero, que relata las aventuras tumultuosas del héroe griego Ulises, durante su largo
viaje de regreso a Itaca, después de la guerra de Troya. Las sirenas de la época no son
esos seres mitad mujer, mitad pez, que las leyendas más modernas retuvieron, sino unas
aves con cabeza y pecho de mujer.

Un canto melodioso e irresistible:

En la mitología griega, las sirenas viven en una isla del Mediterráneo. Su canto
es tan bello que los marinos que las escuchan no pueden resistírseles y dirigen sus naves
contra los arrecifes. Los supervivientes son asesinados sin piedad. Cuando Ulises
abandona la morada de la hechicera Circe, sabe que debe pasar cerca de la isla de las
sirenas. Siguiendo los consejos de la hechicera, el astuto héroe recurre a una
estratagema que le permitirá oír y no obstante salvar la nave y a sus compañeros. Tapa
los oídos de sus hombres con cera después de haberles pedido ser fuertemente atado al
mástil. Así podrá saciar su curiosidad escuchando el canto de las sirenas, sin ceder a su
encantamiento. Este canto se revela melodioso y desgarrador, y está colmado de bellas
promesas. Ulises les grita a sus compañeros que lo desaten, pero por supuesto éstos
permanecen sordos a sus gritos. Finalmente, el barco pasa y los héroes escapan al
funesto destino de tantos otros marinos.
Sin embargo, Ulises no es el único en enfrentarse a las sirenas. El poeta mítico
Orfeo, que acompaña a Jasón en búsqueda del vellocino de oro, logra también resistir a
su fatal encanto. En el instante en que Jasón y sus hombres, los argonautas, atraídos por
las melodiosas voces, cambian de rumbo y se dirigen peligrosamente hacia los arrecifes
de la isla, Orfeo toma su lira y entona un canto tan sublime que cubre las melopeas de
las sirenas y salva a los marinos, arrancándolos de su mortal contemplación.
Hay diversas teorías sobre lo que pasó:

1—Se transformaron en piedra.

2—Se arrojaron al mar para morir


LOS HOMBRES-PEZ:

Más allá de las románticas sirenas y de los míticos tritones, los relatos acerca de
los hombres-pez sobrecogen por sus vívidos detalles y por su apariencia de realidad.
Dentro de las leyendas relativas a seres acuáticos, y aparte de los míticos tritones,
nereidas y sirenas, se inscriben las de los hombres-pez u hombres marinos. Se trata de
seres, en principio, totalmente humanos, pero que un buen día sintieron la llamada de
las aguas y se lanzaron a vivir en el océano. Hay noticias diversas y muy antiguas sobre
estos seres legendarios.










CITAS